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El teletrabajo: Organización empresarial y repercusión
social
En el teletrabajo, la calidad y nitidez en las relaciones sociolaborales
suele ser complejo de conseguir. El uso de las tecnologías
de la información, como principal vía de comunicación
y conocimiento del trabajo, puede generar dificultades que afecten
al resultado del mismo, de igual manera el teletrabajo en casa puede
producir cambios en las relaciones familiares y sociales. El análisis
y previsión de estos cambios facilitarán la implantación
del teletrabajo Palabras clave: Relaciones sociolaborales, teletrabajo,
cultura empresarial, calidad de la comunicación, intersección
de roles.
Repercusión del teletrabajo en el entorno empresarial
El teletrabajo como factor de cambio de la estructura empresarial
Resistencia al cambio
La perspectiva del trabajador
El supervisor ante el Teletrabajo
Repercusión del Teletrabajo a domicilio en el entorno privado
y familiar
Bibliografía
Repercusión del teletrabajo en el entorno empresarial
La función principal de una empresa es la actividad laboral,
pero al mismo tiempo, los trabajadores constituyen una organización
de personas que desarrollan un esfuerzo colectivo y construyen redes
sociales.
Las organizaciones tienen entidad social propia, tanto si la empresa
está compuesta por un solo centro de trabajo, como si se
trata de una gran multinacional, y cualquiera que sea su área
de actuación, pública o privada.
Esta red sociolaboral que constituye una empresa, recibe una gran
variedad de estímulos externos: la economía, la familia,
los nuevos valores sociales, etc., que pueden afectar sus líneas
de actuación y sus índices de productividad.
Para integrar estas circunstancias externas, y conseguir que diferentes
profesionales persigan un objetivo común, las empresas necesitan
crear una 'Cultura de empresa'. La cultura de empresa persigue tres
funciones básicas:
Adaptación, que favorece la integración de los diferentes
grupos e individuos de distintas profesiones en la empresa.
Cohesión, por medio de la cual los trabajadores expresan
la pertenencia a una empresa y las diferencia de otras del sector.
Implicación, donde los trabajadores demuestran un convencimiento
y aceptación personal de los objetivos de la misma y participan
activamente en la empresa.
Se hace necesario pues, desarrollar una cultura específica
de identidad del teletrabajador. Es este un factor básico
por cuanto que puede contribuir a:
Fomentar la adaptación como grupo, que es algo más
difícil de lograr cuando existe una distancia física
entre trabajadores.
Desarrollar la cohesión, potenciando el sentido de pertenencia
a un grupo o empresa. De esta forma se asumirán que forman
parte de la imagen de la misma y se evitará la fuga de conocimientos
confidenciales hacia la competencia.
Utilización de las herramientas informáticas no sólo
como vehículo para entregar el trabajo, sino como recurso
de participación en la organización empresarial y
como medio de implicación en la toma de decisiones de la
misma.
En definitiva, se trata de redefinir esos valores tradicionales
de la cultura de empresa, de modo que generen una cultura del teletrabajo.
Cultura que incorpora el conjunto de valores y modos de actuar específicos
de cada ámbito de actividad, y que en definitiva persigue
fines similares a la cultura de empresa entendida en el sentido
más clásico.

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El teletrabajo como factor de cambio
de la estructura empresarial
Según varios estudios dedicados al teletrabajo y realizados
tanto en el contexto nacional como el europeo, (Proyectos PATRA,
AVISE, Grupo Helios XII, etc.), las dificultades de poner en marcha
una experiencia de Teletrabajo, sea o no con trabajadores con discapacidad,
y las posibilidades de éxito de la misma se basan en dos
factores:
La correcta selección de la actividad para teletrabajar
y su relación con el mercado,
El planteamiento idóneo para adoptar un cambio en la organización
empresarial y la gestión de la misma desde el momento en
que se incorporan Teletrabajadores, ya sean estos parte fundamental
de la plantilla o no.
El Teletrabajo, por lo tanto, puede suponer un cambio en la organización
y en los sistemas de relación y comunicación de la
empresa.
En el momento en que se impone una distancia física entre
individuos, que desde una perspectiva más clásica
hubiesen trabajado "cara a cara", y se les propone utilizar
como medio de comunicación, tecnologías de la información
(correo electrónico, acceso a Internet, fax, etc...) se altera
la estructura y dinámica en la que el trabajo se venía
realizando.
Los beneficios desde el punto económico que la empresa recibe
por aplicar el teletrabajo, parecen claros:
Reducción de costes en el mantenimiento de edificios.
Capacidad de contratar a más personas, según necesidades
puntuales de la producción.
Facilidad para implantar delegaciones de una empresa en mas lugares
sin un excesivo coste de infraestructura. De este modo una empresa
puede ampliar sus nichos de mercado. En el teletrabajo, las pequeñas
empresas pueden utilizar la casa del trabajador como 'Oficina satélite'
hasta evaluar si ésta nueva sede eleva su cuota de ventas.
Sin embargo los beneficios sociales, tanto de la empresa como del
trabajador, son más difíciles de analizar y describir,
al menos en nuestro país, y se necesitará que se implanten
más experiencias para verificar estos cambios.
En términos generales se puede afirmar que por la naturaleza
del teletrabajo, suelen darse modificaciones en la forma en la que
los individuos realizan las tareas. Aún en el caso de que
el teletrabajo no haya variado substancialmente el modo de trabajar,
la percepción de los individuos al pasar a ser teletrabajadores,
es que a partir de ahora su trabajo ya no es el mismo. Por lo tanto
se encuentran desorientados porque necesitan afrontar nuevos retos
formativos y profesionales, y sólo con el paso del tiempo
el teletrabajador descubre las posibles ventajas del teletrabajo
como:
- Facilita la reducción del estrés
- Permite compaginar situaciones de cargas familiares.
- Afronta situaciones de incapacidad con mucha más naturalidad
y tranquilidad.
Entonces, si el teletrabajo produce ciertos beneficios tanto al
trabajador como al empresario ¿por qué está
resultando tan crítica su aceptación en España,
incluso con anterioridad a que existan análisis económicos
y sociales rigurosos sobre las consecuencias de su aparición?

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Resistencia al cambio
Todos los estudios europeos antes citados, sobre teletrabajo y
personas con discapacidad inciden en que el Teletrabajo está
suponiendo un cambio en las organizaciones, sobre todo si el volumen
de Teletrabajadores de una empresa es significativo.
A la hora de desarrollar una experiencia de teletrabajo, se ha
de analizar y planificar una estrategia para que sea incorporado
y percibido, de forma lenta y gradual por los individuos que configuran
la organización. Los trabajadores necesitan tiempo para ver
los beneficios que puede aportar el teletrabajo y las implicaciones
que conlleva aceptarlo.
Por una mala planificación de este cambio progresivo o una
relativización excesiva de la incidencia psicosocial del
teletrabajo, se puede producir:
La pérdida de trabajadores, ya sea en la forma drástica
del despido o por la aparición de herramientas telemáticas.
Un posible desajuste entre las capacidades de los trabajadores
y la configuración de los nuevos puestos de teletrabajo.
- Cambios en la estructura empresarial
- Cambios en los entornos familiar y social
Otro campo de temores es la invasión de la esfera personal.
Si se ha asimilado ya que el trabajo invade indirectamente la vida
del trabajador, teniendo que estar localizable, prefijando sus vacaciones,
etc., la aparición del teletrabajo no debería generar,
en este sentido, mayores recelos. Sin embargo, los cambios en el
entorno familiar del teletrabajador son básicos y pueden
repercutir en el éxito o fracaso del teletrabajo, por lo
que esta intromisión o falta de separación entre el
ámbito privado y el público será tratado en
otro apartado del Cuaderno con mayor profundidad
- Miedo a la pérdida de control sindical
Todos estos miedos y resistencias al cambio tienen en España
un componente cultural e histórico. Existe una tendencia
natural a radicalizar las posturas. Esta continua necesidad de analizarlo
todo, desde una perspectiva de "blanco o negro" o "botella
medio llena o botella medio vacía" está llevando
a una defensa y/o ataque hacia el teletrabajo, sin la necesaria
perspectiva temporal y rigor que ha necesitado todo cambio social,
por pequeño que sea.
El análisis del teletrabajo ha de ser multidisciplinar,
contrastando ventajas e inconvenientes desde una perspectiva de
mercado y/o social. En la actualidad, por lo detectado en las múltiples
encuestas o grupos de discusión (Véase documentos
al respecto dentro de las iniciativas Helios, Horizon, TIDE, a propósito
del Teletrabajo), se pude afirmar que, básicamente, esta
resistencia a la aparición del mismo en España, encuentra
su origen en miedos y pérdidas de identidad personal y de
poder, así como con una cultura de necesidad de interacción
personal próxima en el trabajo. En otros países europeos
como Alemania, Irlanda o Suecia el origen de la resistencia al cambio
se encuentra ligado fundamentalmente, a factores de viabilidad económica
o social.

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La perspectiva del trabajador
Desde un punto de vista organizacional, es crucial asegurarse una
actitud positiva hacia el teletrabajo por parte de los teletrabajadores
potenciales. Existen una serie de condicionamientos hacia el teletrabajo
que dificultan la aceptación inmediata del teletrabajo:
Miedo a que los requisitos para ese trabajo puedan cambiar y por
lo tanto el trabajador sea despedido o trasladado.
Algunas organizaciones pretenden utilizar la introducción
del teletrabajo como justificación para reducir costes y
rebajar el número de trabajadores de la compañía.
Creencia por parte de los trabajadores de que, al convertirse en
teletrabajadores, van a perder garantías contractuales y/o
de convenio. Entre las garantías a las que creen renunciar,
destacan, las bajas por enfermedad, las vacaciones, la admisión
a concursos y sistemas de promoción, como la participación
en incentivos de productividad, etc.. Esta creencia es falsa ya
que en ningún caso pierden su condición de trabajador.
Para ir limando esta actitud reacia hacia el teletrabajo, se debe
implantar el mismo, siempre que sea posible, de forma voluntaria.
El teletrabajador ha de sentirse partícipe de la misma, tanto
en la toma de decisiones que le concierne (fechas de entrega de
trabajos, condiciones de seguridad e higiene, periodos de comunicación
diaria o permanencia delante del puesto de trabajo, etc.), como
en el hecho de convertirse y/o renunciar a ser teletrabajador.
Otra consecuencia positiva de un buen planteamiento de incorporación
del teletrabajo, es que tradicionalmente aquellos trabajadores que
participan en los aspectos más innovadores de una empresa,
por decisión propia, se sienten motivados y receptivos positivamente
hacia los cambios y a las posibles desventajas y obstáculos
que en un principio, el teletrabajo puede suponer. El trabajador
que aprende a utilizar con anterioridad un programa o una aplicación
informática, no sólo incorpora nuevos conocimientos
a su profesión, si no que es percibido por los demás
como alguien que ha mejorado en su profesión, por lo que
el teletrabajador al trabajar asiduamente con las TI adquiere una
'plusvalía' profesional.
En conclusión, si se quiere desarrollar una actitud positiva
hacia el Teletrabajo se han de utilizar fórmulas que se vienen
aplicando para mejorar cualquier contexto laboral.
Desarrollo de una cultura de identidad del teletrabajo
Este factor en nuestro país es muy decisivo, tanto por sus
características de cultura de relación, como porque
gran parte de las experiencias constatadas son de trabajadores autónomos,
y bajo ese prisma es más difícil aún.
En ese contexto no hay que olvidar incluir aspectos como la estima
y la valoración del trabajador y del trabajo. Empresario
y teletrabajador tienen que ser conscientes de que forman parte
de una empresa.
El establecimiento de este tipo de relaciones y vínculos
propicia un "mejor clima laboral", entendido este como
el sentimiento de una relación laboral basada en la confianza
y en la correspondencia.
Mantenimiento de un nivel flexible y abierto de relaciones personales
dentro de la empresa
Para el éxito del teletrabajo se debe implantar un progresivo
cambio en las organizaciones desde una estructura jerárquica
y piramidal a una estructura más democrática y circular
en la toma de decisiones. Sería cuando menos paradójico,
que si el teletrabajo proporciona a través del correo electrónico,
un acceso mas directo, un lenguaje menos protocolario, una respuesta
inmediata, etc., no tuviera su paralelismo en el desarrollo de nuevas
relaciones sociolaborales dentro de las organizaciones que deciden
utilizarlo. Las nuevas organizaciones han de aprender a utilizar
'las autopistas de la información' desde dos perspectivas:
Mejorar la productividad, pero también propugnar la apertura
y flexibilidad adecuada que permita una mayor 'calidad de la comunicación'
entre sus trabajadores.

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El supervisor ante el Teletrabajo
Uno de los estamentos que se ven más directamente afectados
por los cambios organizacionales derivados del teletrabajo, son
los mandos intermedios. En cierto modo su labor de supervisión
ha de plantearse con otros criterios para que siga siendo eficaz.
Existen diferencias de aproximación y visiones más
o menos negativas entre los supervisores, dependiendo, básicamente
del sector laboral al que se dedican, así como de si son
pequeñas o grandes compañías.
Cuando se trata de pequeñas empresas, las actitudes negativas
hacia el teletrabajo pueden ser matizadas o modificadas con mayor
rapidez, ya que las distancias jerárquicas entre los directivos
y los mandos intermedios son menores. Sin embargo, cuando las empresas
son grandes, o incluso multinacionales una experiencia de teletrabajo
puede ser obstaculizada por los supervisores, sin que los directivos
obtengan información correcta acerca de los motivos que han
provocado el fracaso del teletrabajo.
La resistencia hacia el teletrabajo por parte de los supervisores
puede venir determinada por diversos factores y en relación
a:
La pérdida de estatus dentro de la empresa, ya que puede
ocurrir que por el teletrabajo se produzcan en apariencia o realmente
pérdidas de control y capacidad de gestión sobre los
teletrabajadores.
La posibilidad de reducir las oportunidades de promocionar en la
empresa. No se trata tan sólo de una pérdida de poder
sobre el trabajador. La flexibilidad que conlleva el uso de las
telecomunicaciones permite al teletrabajador convertirse en ocasiones
en competidor directo de su propio supervisor.
Además, tradicionalmente la supervisión se ha realizado
"cara a cara", mediante la celebración de reuniones,
por lo que los supervisores conocen perfectamente, tanto los aspectos
personales como profesionales del trabajador, y lo que es mas importante,
cómo son las habilidades y estrategias que el trabajador
utiliza para realizar el trabajo. Este último rasgo es importante,
sobre todo teniendo en cuenta que el mercado laboral demanda perfiles
profesionales que sean capaces de realizar varias tareas.
Si no se crean, entre trabajador y supervisor, vínculos
de comunicación complementarios al mero correo electrónico
para entregar el trabajo, se pueden dar factores, que no redundan
en la calidad del trabajo y aminoran la calidad de vida, como por
ejemplo:
Dificultad para conocer los recursos que necesita el teletrabajador
para realizar el trabajo.
Dificultad para conocer la naturaleza de los problemas que aparecen
para desarrollar un trabajo y/o la capacidad del teletrabajador
para resolverlos de inmediato.
Dificultad para valorar a un trabajador en relación al esfuerzo
realizado u otras circunstancias y no únicamente por la entrega
del trabajo, en tiempo y forma.
Estas dificultades también se pueden encontrar en el contexto
laboral ordinario, pero pueden adquirir mayor relevancia en el teletrabajo.
Asimismo una supervisión inadecuada del teletrabajador puede
generar:
- La excesiva demanda de esfuerzo por parte del supervisor hacia
el trabajador.
- La infravaloración del teletrabajador, por desconocimiento
de las capacidades y condiciones del teletrabajador.
En España existen experiencias mixtas de teletrabajo que
propugnan reuniones periódicas de grupo, celebración
de comidas, visitas informales, etc. La aplicación de estas
actividades con teletrabajadores intentan paliar las dificultades
de supervisión del teletrabajo.

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Repercusión del Teletrabajo
a domicilio en el entorno privado y familiar
El teletrabajo en casa supone una incursión del mundo laboral
en el ámbito privado y familiar. Este dato modifica la concepción
clásica de la realidad laboral y social del hombre.
Tradicionalmente, con la revolución industrial, los trabajadores
separan estos dos espacios, familiar y laboral, configurando para
cada uno de ellos roles y hasta personalidades diferenciadas:
- Familiar (Esposo/esposa, padre/madre, Cuñado/cuñada,
etc.).
- Laboral (Directivo, compañero/a, conocido, etc.).
Tal vez la precariedad laboral por una parte y la percepción
de libertad por otra, llevaría a aceptar el teletrabajo a
domicilio sin calibrar debidamente la incidencia del mismo en nuestra
vida cotidiana. Se está dispuesto a asumir y aceptar el binomio
emergente de mezclar ambos contextos, olvidando que no se trata
de una superposición de roles: 'Rol laboral' + 'Rol familiar',
sino de una intersección de ambos roles, en el espacio común
a ambos, en el que ha de surgir un 'Rol del teletrabajador a domicilio'
El análisis y el éxito del 'teletrabajo a domicilio',
radica, entre otros factores, en delimitar y establecer las fronteras
entre la dinámica familiar y el entorno laboral, o al menos
ser capaz de manejar y prever los posibles conflictos, en ambos
contextos.
Existen casos de trabajadores, tanto en Europa como en Estados
Unidos, que potencialmente son trabajadores modélicos para
teletrabajar, tanto por su disposición, como por el tipo
de actividad que desarrollan y sin embargo, en el momento que trasladan
físicamente el puesto de trabajo, (colocan papeles, ocupan
estanterías, requieren silencio, etc.), comienza a interferirse
el trabajo en la pareja, llega el conflicto y aparecen modificaciones
de conducta laboral y personal.
Es por esto que la posibilidad de establecer modificaciones o adaptaciones
en el entorno familiar es un factor esencial para realizar teletrabajo
a domicilio. Cuando no existe la posibilidad de acomodar la casa,
se ha optado, en algunas experiencias, por establecer centros de
recursos compartidos u oficinas satélites cercanas al domicilio.
De esta forma se solucionan aspectos derivados del derecho a la
privacidad del domicilio.
Existe otro aspecto que no ha sido frecuentemente analizado en
la casuística y bibliografía estudiada y es crucial,
sobre todo en el teletrabajo a domicilio, donde abundan las actividades
de representación y comerciales. Estas suelen requerir visitas
de personas: clientes, proveedores, consumidores, etc. En este caso
se hace necesario habilitar en la casa el espacio suficiente, no
solo para trabajar, sino para atender debidamente los compromisos
profesionales. Aún en el caso de disponer de un lugar 'ad
hoc', se ha de procurar que no haya interrupciones por parte de
los miembros de la familia.
Pese a lo que pueda parecer, 'adquirir el rol de teletrabajador'
requiere un análisis previo de las interferencias que se
pueden producir en el entorno privado del teletrabajador a domicilio.
Dicho estudio permitirá lo siguiente:
- Ubicar al teletrabajador en el lugar adecuado.
- Armonizar el horario de trabajo al ritmo familiar, al igual
que lo haríamos en una empresa.
- Reducir el estrés propio al adecuar el trabajo a nuestros
bioritmos.
- No alterar de forma grave nuestro entorno y participar activamente
de la vida familiar.
Además, indirectamente se beneficia al resto de la familia,
porque existe un mayor conocimiento del trabajo del teletrabajador
y este, será valorado, y en ocasiones, compartido por los
demás.
Otro beneficio de que el teletrabajador se encuentre en casa puede
ser que, sobre todo sus hijos, empiecen a conocer y relacionarse
con el mundo laboral de una forma natural. Es posible que, en un
futuro, esta formación que reciben por parte del teletrabajador
permita reducir el estrés y el desconocimiento que muchos
jóvenes tienen del transito de la vida académica a
la vida laboral.

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BIBLIOGRAFÍA
Psychological aspects of teleworking in rural areas ( PATRA Project),
Teleworking: Organisational and supervisory factors (Deliverable
5)
Acceso Internet: http://www.swan.ac.uk/ psychology/patra/index.htm
Pagina Web del grupo de trabajo XII sobre teleformación
y teletrabajo de HELIOS
Acceso Internet:http://www.asphi.it/WG12/
Teleworking: the sociological implications for individuals and their
families.
University of Westminster Press, London 1994.
Simmons, Stephen.: Flexible working: A strategic to successful
implementation and operation
Kogan Page Limited . London, 1996.

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